28 de mayo “Día Internacional del Juego”

28 de mayo “Día Internacional del Juego”

El juego es cosa seria

 

El artículo 31 de la Convención sobre los Derechos del Niño afirma: «el derecho del niño al descanso y al esparcimiento, al juego y a las actividades recreativas propias de su edad y a participar libremente en la vida cultural y en las artes». Por tanto, el juego es un derecho que debemos promover, proteger y restituir cuando por diferentes causas nos encontramos ante niños y niñas que, por diferentes motivos, no pueden disfrutar de él.

 

Desde 1999, a iniciativa de la Asociación Internacional de Ludotecas (ITLA) se celebra el Día Internacional del Juego.

 

Desde la mirada de los adultos solemos desvalorizar la importancia del juego como necesidad, como Derecho y como oportunidad.

 

Contraponemos el juego a “lo serio”, lo vemos como “pérdida de tiempo” y priorizamos en el niño o niña actividades consideradas “más productivas” como el estudio, la colaboración en tareas de los adultos e incluso el trabajo.

 

En el caso de los adultos existe un mandato social de dejar atrás todo lo relacionado con la infancia, hacerse hombre o mujer implica desconocer o rechazar las cosas de niño que llevamos dentro. Los adultos no nos permitimos jugar y esto pone una barrera que bloquea la comunicación con los niños, en especial los más pequeños, para quienes el juego es su principal forma de comunicación.

 

Los estudiosos del desarrollo infantil coinciden en la importancia del juego en el proceso de crecimiento personal. Para ellos el juego no es un lujo ni una forma de eludir responsabilidades sino una necesidad para un desarrollo saludable y sostenible. Es una base necesaria para una adultez sana, exitosa, creativa y con habilidades de relacionamiento interpersonal.

 

El juego es una de las formas a través de las cuales el niño o niña se apropia de la cultura, conoce el mundo que lo rodea y ensaya diferentes formas de adaptarse a ese entorno. Promueve la imaginación y la creatividad, favorece la sociabilidad y las habilidades de comunicación social entre pares e intergeneracional cuando encuentra adultos capaces de sintonizar con esa expresión lúdica. También permite elaborar conflictos, miedos y frustraciones.

 

En el ámbito educativo solemos contraponer la actividad lúdica con los procesos cognitivos. O se aprende o se juega.

 

Diversos teóricos de la educación han alertado sobre los costos de esta dicotomía. Los propios niños y adolescentes cuando se abren espacios para que se expresen reclaman una mayor integración de estas actividades: “para aprender no tiene porque ser aburrido”. El juego permite al niño transitar sus propios procesos de exploración de la realidad aprendiendo en forma placentera y disfrutable.

 

Una vez más, son los propios niños, niñas y adolescentes quienes nos ensenan al transmitirnos la seriedad y la responsabilidad con la que ellos afrontan sus juegos.

 

Por eso en este Día Internacional del Juego, desde el IIN reafirmamos nuestra convicción de que “el juego es cosa seria”.