1 de Mayo -Derechos de los trabajadores y protección de la niñez-

Ante la celebración de un nuevo Día de los Trabajadores, desde el IIN-OEA saludamos a quienes día a día con su esfuerzo construyen la vida; y nos permitimos compartir una breve reflexión acerca de la relación entre el trabajo y los Derechos de la niñez. Desde los orígenes del IIN, en 1928, nuestro fundador, el Dr. Luis Morquio afirmaba que entre los derechos de los niños se encontraba el Derecho a la asistencia económica completa. Este derecho significa la obligatoriedad de los padres, o en su defecto del Estado, a asegurar al niño la situación económica sin angustias. Derecho a la vivienda, al vestido, a todas las oportunidades de bienestar que el trabajo del hombre pone al servicio del progreso del mundo. 87 años después, debemos reafirmar que el trabajo es cosa de grandes, y ese trabajo de los adultos debe tener las garantías de calidad y dignidad como para asegurar a los niños y niñas las condiciones de seguridad y protección necesarias para transcurrir de la mejor forma las diferentes fases de su desarrollo. En la región  existe un alto número de trabajadores que se encuentran en condiciones de informalidad y precariedad. Esto dificulta el ejercicio de las funciones parentales y favorece prácticas como la utilización de las niñas en el trabajo dentro del hogar para liberar mano de obra adulta llegando en muchos casos al trabajo infantil remunerado como estrategia para compensar los ingresos inestables e insuficientes de los adultos. Salarios insuficientes, horarios extensos, inestabilidad laboral son factores que atentan contra el buen ejercicio de la maternidad y la paternidad. Los esfuerzos de los adultos para que a sus hijos no les falte nada llevan a extender los horarios y multiplicar las ocupaciones y terminan privando a los niños y niñas de la necesaria atención por parte de los adultos. A su vez, la asociación del trabajo con la ausencia de derechos y las relaciones de servidumbre, son muy frecuentes en nuestra región operan como modelo que se transmite de una generación a otra, obstaculizando la profundización y la consolidación de una convivencia democrática que penetre los espacios cotidianos y permita avanzar hacia una cultura de derechos. Por eso en esta oportunidad recordamos sabias palabras de una adolescente americana: Queremos que nuestros padres puedan tener un trabajo digno y decente para que los niños no tengamos que salir a trabajar (Mayra-15 años).

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